En mi opinión es algo poco ético por parte del fotógrafo y de la revista Closer, ya que todo el mundo tiene derecho a su intimidad, más en un sitio privado.
Además en 1993 se redactaron unas leyes en un código, que recoge claramente que una persona que tenga funciones en la vida pública tiene el derecho a la protección de su vida privada, salvo en los casos en los que pueda tener incidencias sobre la vida pública. El hecho de que una persona ocupe un puesto en la función pública no le priva del derecho al respeto de su vida privada.
Marta Guisado
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